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cosas que no tenían que haber estado cuando nací pero estaban, algunas vinieron poco después
El cuarteto
1 hitler
2 stalin
3 benito
4 franco
la/s imprudente/s amante/s de papá
celos para siempre porque no me avisaron que iba a tener un hermano que mamá apodó "El Mesías," en idish Moshiaj
la muerte de mi abuelo
el agua helada de la bomba
shh miedo a que te denuncien por decir lo que pensabas
¿qué podía pensar una nena de cinco años que ni siquiera sabía que los reyes eran los padres?
papá la llevó una sola vez a una manif y la gente gritaba ¡Perón Perón muera!
otra vez la llevó a la cancha de Independiente, en Avellaneda y la gente aullaba mucho cosas que eran muy feas, parecía, le dijo que no las repitiera, una le quedó, por lo extraña: ¡amamantado a leche de burra! (sic)
Independiente perdió y su tío se comió el carnet del club, y hace mucho que no está, recuerda
En un paredón de la estación Avenida Lynch que veía todos los días desde la ventanilla del tranvía Lacroze escrito con alquitrán que tengo tatuado hasta ahora decía, en letra de imprenta: alpargatas sí libros no, y haga patria mate un judío, lo vi
por la luz que me alumbra
fumar un pucho a escondidas de papá, mamá, el aliento delator y el apóstrofe de curve, putita, putona ¿sólo por eso?
Los tanques en la calle, las botas, los cuarteles, los coroneles, los comunicados, los cadetes del colegio militar, el estado de conmoción interna,el general de labio leporino y bigotito para esconderlo, la suspensión de libertades, el estado de sitio, todo eso
Sin solución de continuidad
La ley del más fuerte
Los ojos de los nenes en Biafra y en Tucumán, malquerido
"Vergel de la República"
Pol Pot y Baby Yar
Bokasa e Idi Amin
cosas que no estaban y están ahora
la computadora
la tele
el auto
la licuadora
las anfetas, la marihuana, los barbitúricos
la píldora
mi cama de eterna soledad pero de japonesa calidad, marca omote
devastador, oscuro, como los efectos del Niño, mis rachas de pánico
la heladera la calefacción la refrigeración
en lugar del armarito de zinc por dentro y el heladero
con su bloque rectangular a las 11 con algo de aserrín envuelto en un trapo de arpillera
y la botella de ginebra con agua caliente para calentar la cama
el mar, que vi por vez primera a los 16 en Miramar
el walkman y los compact
el escáner
internet, ah internet
cosas que estaban y no están más desde que nací
el afilador
el repartidor de leche la vascongada
el cachivachero
el gallinero
la máquina para hacer jugo de carne
el delantal blanco, tableado
los trolleys 306 y 314
observé que cuando todo parte, un país, un amor, una ciudad
las líneas del metro, del bus subsisten únicas y fieles
fumar en la parte de atrás del avión
fumar en cualquier parte en el tren, en el subte no me acuerdo si dejaban, en las últimas filas del cine se podía, chapar también, con césar, tan mentiroso, el único que me decía lisette
una colcha verde, con flecos
una negro y blanco a cuadros
el exténsil, el mimeógrafo, las copias con cinco carbónicos
esas calas, esos lirios
cosas que no están ni estuvieron nunca y tendrían que haber estado
nadar nadar y nadar
manejar
la propiedad de un techo
sol en las venas
michel o nicolai
hasta djangy que hubieran sabido protegerme de los bichos carniceros
mi estudio de criminalista en la calle lavalle 1474
mi alegato en un juicio oral defendiendo presos políticos
el amor correspondido
los lemas dieciocheros: estar con el ala izquierda de los movimientos nacionales y la solidaridad obrero estudiantil
las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad
el lema de la revolución francesa: liberté egalité fraternité
y si no que me lo demuestren
pucha
digo
FOTO SEPIA
Así debimos de haber permanecido
con una pequeñísima imperfección que nos haría sublimes, inmarcesibles: el volado del calzón desparejo
un levísimo fruncimiento del ceño
la piel tan tersa
rivalizando con el primer durazno de estación
En algún firmamento, así somos.
La casa hermosa, el jardín pulcro
La rueda de la vida brinca, reina
los barquillos que no ganaste
la flecha de la aguja trucada, desde el vamos
pero tanto desmayabas por jugar que girabas la manivela con fruición
a sabiendas que los prodigios no eran ni de tu voz ni de tu tiempo
un mundo de abrazos y humores exangües fue tu lote
y confundiste géneros, meteoros con planetas, derroche y derrota, tan vecinos.
Entre los pliegues vagamente celestes zurcidos de la burqa
Detrás de las escarificaciones
Anidan destellos de soberbia
Aquí y ahora
mi desvencijada máquina de vivir.
RESEÑA
Soy de otra parte, otro cuerpo
otro golfo
Para que me entiendan para que no me entiendan demasiado
por atajos y digresiones
escribo.
A mano limpia. A campo traviesa.
Vivo por circunloquios, espirales, pidiendo disculpas, permiso. Demasiado.
Tropiezo, desentono, me repito, adiciono prótesis, me encorvo
heteróclita, minuciosa, descuidada
descartando a manotazos, boqueando
con notas a pie de página
inverificables.
Desenraizada como un tronco de plátano
a merced de la borrasca, puro cráter, pura fragilidad
nunca supe echar raíces pero voy
poniéndome en escena, fuera de foco, por lente cóncavo o convexo
nunca el del arcoiris nunca el amor correspondido menos furtivo.
El mínimo denominador común del dolor es universal y su raíz cuadrada esta nuez, este rubí, que aún alumbra, soberbio, secreto, aunque airado
la palma de mi mano.
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